22 de mayo de 2009

Con la "Boca" cerrada


Anoche se definió el último cupo disponible para los cuartos de final de la Copa Santander Libertadores.  Con mucha sorpresa —bueno, quizás no tanto— Boca Juniors quedó eliminado del torneo, SU torneo, el que ha ganado tantas veces de la mano del Virrey Carlos Bianchi y con el que se ganaron el cupo para ir a Japón (con la extinta Copa Intercontinental) y gritarle al mundo entero que pueden ser —y han sido— el mejor equipo del mundo, derrotando a monstruos como Real Madrid y Milán. Pero este año la garganta no les dio para tanto. La resaca del torneo Clausura que están culminando con mucha pena y poca gloria se reprodujo en la Libertadores y les dejó un mal sabor, uno muy amargo.
Ilusionaron con el trabajado empate a dos goles en Uruguay contra el Defensor Sporting. La historia de los xeneixes avalaba su pase a cuartos, sobre todo al tener que definir en La Bombonera. Pero no pudieron. El equipo depende demasiado del estado de ánimo —y de forma— de Juan Román Riquelme, quien ayer no estuvo precisamente acertado. Quizás demasiado peso cayó en los que apuntan a ser el presente y futuro del equipo, como Leandro Gracián y Lucho Figueroa. Nada pudieron hacer Palacios ni Palermo, quienes se estrellaron contra la defensa uruguaya o contra los palos.
¿Qué pasará en Boca? Creo que Carlos Ischia debería tener algo de pudor y silenciarse de una buena vez en el equipo. "Mi contrato es hasta diciembre y lo voy a respetar a muerte", dijo, pero debe tener cuidado con los hinchas —o con la historia— que pueden acelerar el estreno de su epitafio (al menos en Boca).  ¿Es realmente su culpa? También hay responsabilidad en la directiva por la constante venta de jugadores a Europa; así como de la laxitud de buenos talentos en el país sureño.  Pero un equipo con la trayectoria de Boca Juniors, no se puede dar el lujo de estar fuera de la Libertadores. Para ellos fue hecha. 

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