El Madrid carece actualmente de esa identidad. Pero le sobra casta. Lo demostraron dos años seguidos, empezando con esa Liga del Clavo Ardiente que conquistaron Higuaín, Van Gol, Raúl y Beckham al mando del poco espectacular pero eficiente Capello. Esa casta la han sacado a relucir este año partido tras partido, cediendo sólo al arrollador Barcelona.
Pero esa casta, ese coraje, no es ajeno a la historia del Madrid. Nació en las botas de Di Stefano, Puskas, Amancio, Bueno, Butragueño, Michel, hugo Sánchez y Juanito, entre otros grandes blancos. Ahí radica la filosofía del mejor equipo de la historia. No por poco creo que tres de los grandes jugadores de todos los tiempos han vestido el uniforme merengue: el propio Di Stéfano, Zidane y Raúl (sí, se lo reconocerán con el tiempo). Los otros dos pasaron por la capital catalana: Cruiff y Maradona.
El Madrid 2009/2010 debe cimentarse en ese buen juego y en esa casta que crearon esas leyendas. Debe ir por jugadores españoles, canteranos y los mejores del mundo. Aplaudo por la llegada de Césc, Negredo, Xabi Alonso y uno de este tridente: Kaká, Cristiano Ronaldo y Ribery. Con ellos se puede cocer una final merengue en el Bernabéu del año que viene que alce la Décima.
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