22 de mayo de 2009

¡La mejor final de la historia (de la Champions)!


Miércoles 26 de mayo de 1999. Hora: 3:00 pm. Estaba terminando mi segundo año de Comunicación Social en la UCAB. Mi turno era vespertino. Ese día había decidido faltar a clases (no era algo que me costara realmente) para disfrutar uno de los mejores juegos de la historia del fútbol. Manchester United se enfrentaba al Bayer de Munich en la final de la UEFA Champions League en el Camp Nou, en Barcelona. Unas 100 mil personas en las tribunas y decenas de millones observando en la televisión, como yo. Ya conocía un poco de la historia y trayectoria del ManU, con su gloria francesa Eric Cantona (lo recordarán por sus goles, por la patada que le metió a un aficionado y por las campañas de Nike de hace un par de años). Pero gracias a mi amigo de la universidad y ahora cineasta, Harold López, me había enamorado de los Red Devils y del Teatro de los Sueños, Old Trafford (perdón, Madrid).
Otros dos amigos se me unieron en mi faena de dejar clases y trabajo por ver el partido en el pequeño televisor de 13” que tenía en mi cuarto. Llenos de ansiedad, vimos como el Bayer de Munich se había adelantado por un gol de tiro libre (fue de Mario Basler, me recuerda Wikipedia). El resto del partido había sido muy trabado y sin muchas oportunidades para Dwight Yorke y compañía. Minuto 89 y las esperanzas se me esfumaban. El ManU había ya ganado la FA Cup y estaba a un partido de lograr la Premier League. Pero la Champions parecía esfumarse. Pero llenos de coraje e inspiración, un viejo delantero inglés, Teddy Sheringham, sacó a relucir la gloria del Manchester y anotó un tiro con más corazón que tino y empató el partido. Empate y prórroga en el horizonte. El árbitro anuncia 2 minutos extras. Bayer sale de la media cancha pero los ingleses recuperan el balón y consiguen un tiro de esquina, cobrado por Beckham. Lanza y en dos toques (el primero de Sheringham), Ole Gunnar Solksjaer consigue anotar. ¡Lo imposible se hacía realidad! En dos minutos remontan y, apenas 30 segundos después, se coronan campeones de la Champions. Peter Schmeichel brinca de la emoción, Ferguson hace acrobacias y mis amigos y yo también gritamos desaforados por el Manchester. La “Orejona” la alzan Schmeichel y Ferguson junto a un joven rubio que heredó el 7 de Cantoná: David Beckham. ¡La mejor final de la historia!

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