27 de julio de 2006

2 + 2 no son 4

La promesa de Ramón Calderón al ser electo nuevo presidente del Real Madrid fue traer a Fabio Capello como entrenador y a Kaká, Cesc Fábregas y Arjen Robben. Sin embargo, parece que sus palabras quedaron en vanos augurios para una escuadra que no vive precisamente sus mejores momentos. Capello regresa al Madrid en buena parte por el hundimiento de la Juventus por el escándalo de corrupción. Su estilo de juego es básicamente defensivo, rocoso, con jugadores fuertes y con mucha labor de mediocampo.
Capello es un hombre que protege los resultados. Y he ahí el problema con el Madrid. El equipo blanco debe dar espectáculo. Lo dicen sus seguidores, sus socios, sus directivos y, sobre todo, la historia. Si bien es cierto que lo que al final lo que importa en el fútbol son los resultados, el "juego bonito" (ese que jamás dieron los brasileños) es el hilo que mueve las pasiones del deporte rey. Pero Capello piensa que lo fundamental es ganar. Y así lo hizo dos años seguidos (perdón, ahora uno) con la Juventus. Y lo logró sin grandes demostraciones de técnica, sin muchas gambetas y recortes.
Por ello, no creo que Capello tenga de muy agrado la contratación de hombres tan ofensivos y creativos como Kaká, Cesc o Robben. Hay un corto circuito en la ecuación Calderon/Mijatovic/Capello.

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